
Eugenio Pacelli nació en Roma el 2 de marzo de 1876 en el seno de una familia noble. Era sobrino de Marcantonio Pacelli, fundador de L’Osservatore Romano. Fue ordenado sacerdote en abril de 1899 y, de 1904 a 1916, trabajó como asistente del cardenal Pietro Gasparri, artífice de la política exterior de la Santa Sede durante el pontificado de Pío XI. Benedicto XV lo nombró nuncio apostólico en Baviera en 1917 y en Alemania, entonces la República de Weimar, en 1920. Pío XI lo nombró cardenal el 16 de diciembre de 1929 y secretario de Estado el 7 de febrero de 1930. Entre 1922 y 1935 negoció concordatos con Letonia, Baviera, Polonia, Rumanía, Lituania, Prusia, Baden, Austria, Alemania y Yugoslavia. Tras la muerte de Pío XI, fue elegido papa con el nombre de Pío XII el 2 de marzo de 1939. Su política exterior quedó expresada en su primera encíclica, Summi pontificatus, publicada ese mismo año, en la que atacó enérgicamente toda forma de totalitarismo. Durante la Segunda Guerra Mundial mantuvo una posición de neutralidad, como había hecho Benedicto XV en la Primera Guerra Mundial. Esta postura se explica por el deseo de preservar la labor de la Iglesia en distintos países, pero entre las principales críticas a Pío XII está que nunca condenó firmemente en público los crímenes nazis. Durante la guerra, la Iglesia protegió a las víctimas de persecución racial, en particular a los judíos, y facilitó la huida de refugiados.
Tras la muerte de Pío XI, Pacelli fue elegido papa como Pío XII el 2 de marzo de 1939. Su política exterior quedó expresada en Summi pontificatus, donde atacó toda forma de totalitarismo. Durante la Segunda Guerra Mundial mantuvo una posición de neutralidad, como Benedicto XV en la Primera Guerra Mundial. Esta postura buscaba preservar la labor de la Iglesia en distintos países, pero se critica a Pío XII por no condenar firmemente en público los crímenes nazis. Durante el conflicto, la Iglesia protegió a las víctimas de persecución racial, en particular a los judíos, y facilitó la huida de refugiados. En la posguerra, Pío XII combatió el ateísmo de las ideologías comunistas. En las primeras elecciones libres de la República Italiana, por medio de la Acción Católica favoreció el apoyo de los laicos a la Democracia Cristiana; en 1949 excomulgó a los afiliados al Partido Comunista Italiano. Ante la persecución de los católicos en Europa oriental, excomulgó a los jefes de gobierno de Yugoslavia, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía y Polonia. Murió el 9 de octubre de 1958 y lo sucedió el papa Juan XXIII. En los años noventa fue declarado venerable, primer paso del proceso de beatificación propuesto por el papa Juan Pablo II.
Durante la Segunda Guerra Mundial mantuvo una posición de neutralidad, como había hecho Benedicto XV en la Primera Guerra Mundial. Esta postura se explica por el deseo de preservar la labor de la Iglesia en distintos países, pero entre las principales críticas a Pío XII está que nunca condenó firmemente en público los crímenes nazis. Durante la guerra, la Iglesia protegió a las víctimas de persecución racial, en particular a los judíos, y facilitó la huida de refugiados.
En la posguerra, Pío XII combatió el ateísmo de las ideologías comunistas. En las primeras elecciones libres de la República Italiana, por medio de la Acción Católica favoreció el apoyo de los laicos a la Democracia Cristiana; en 1949 excomulgó a los afiliados al Partido Comunista Italiano. Ante la persecución de los católicos en Europa oriental, excomulgó a los jefes de gobierno de Yugoslavia, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía y Polonia. Murió el 9 de octubre de 1958 y lo sucedió el papa Juan XXIII. En los años noventa fue declarado venerable, primer paso del proceso de beatificación propuesto por el papa Juan Pablo II.
Pío XII murió el 9 de octubre de 1958 y lo sucedió el papa Juan XXIII. En los años noventa fue declarado venerable, primer paso del proceso de beatificación propuesto por el papa Juan Pablo II.