monedas bizantinas
La acuñación del Imperio Bizantino
Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, con la reforma monetaria de Anastasio en el 498 d.C. Se inicia la fase de moneda bizantina, último desarrollo de la larga tradición monetaria romana en el Imperio de Oriente. En esta fase el sistema se basa sobre todo en el nummo para las monedas de bronce y en el sólido para las monedas de oro.
La acuñación bizantina mantiene una fuerte continuidad con la tardorromana, pero progresivamente introduce nuevos caracteres iconográficos y nuevos criterios organizativos del sistema monetario. Las imágenes se estilizan, las referencias cristianas adquieren un papel cada vez más importante y el dinero sigue siendo una herramienta esencial para la autorrepresentación del poder imperial.
El sólido, heredero de la reforma Constantiniana, sigue siendo el centro del sistema áureo y ha sido uno de los puntos de referencia de la circulación monetaria mediterránea durante siglos. Junto a él se desarrolló una moneda de bronce basada en el nummo y sus múltiplos, entre los cuales el más extendido es el follis.
A lo largo de los siglos, la acuñación bizantina experimentó reducciones de peso, variaciones de título y la introducción de nuevas monedas, como miliarense, siliqua, esagramma, tetarteron, histamenon, iperpero, basilikòn y asarión. Estas transformaciones reflejan los cambios políticos, militares y económicos del imperio.
Las principales monedas bizantinas
La acuñación bizantina se desarrolló a partir de la tradición tardorromana, pero con el tiempo construyó su propio equilibrio, basado en la relación entre el oro, el bronce y, en menor medida, la plata.
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| miliarense |
miliarense
La miliarense fue una moneda de plata que reapareció en época bizantina como denominación de prestigio, ligada a la relación con la sólido. Aunque menos difundidas que las monedas de oro y bronce, ocuparon una posición importante en la estructura del sistema monetario.
| hiperpero |
hiperpero
El hiperpero, introducido por Alejo I Comneno, marca una nueva fase de la acuñación medieval bizantina. Esta moneda de oro sustituyó progresivamente el antiguo equilibrio del sistema, acompañada de nuevas fracciones en electro y mil millones.
Evolución del sistema monetario
Junto al sólido y al nummo, el Imperio Bizantino experimentó una larga evolución monetaria. Las monedas de plata en general siguieron estando menos difundidas que las de oro y bronce, pero continuaron utilizándose con emisiones como la siliqua, la miliarense y la esagramma.
Durante la Edad Media bizantina, la progresiva devaluación de las monedas y la escasez de metales preciosos propiciaron la introducción de nuevas denominaciones, entre ellas el tetarteron y el histamenon. Posteriormente el sistema se reorganizó en torno al iperpero, mientras que en fases posteriores aparecieron monedas como el basilikòn y el assarion.
Desde el punto de vista iconográfico, la acuñación bizantina destaca por la progresiva afirmación de los símbolos cristianos, por la representación estilizada del emperador y por la presencia de indicaciones de valor y ceca, especialmente en las emisiones de bronce.
Para conocer la evolución y los pasos clave de los nominales, consulte la sección sobre reformas monetarias. Para obtener una descripción cronológica de los gobernantes del Imperio de Oriente, puede consultar la página emperadores bizantinos.